lunes, 17 de abril de 2017

Pactos inconfesables

Usted Dirá...


Por: Roberto Valerde García

La forma tan “fácil” en la que fue capturado en Guatemala el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa y la complicada película de espionaje, inteligencia, rastreos y demás que nos vienen a contar altos funcionarios de la Procuraduría General de la República, nos hacen sospechar de una captura convenida, pactada, negociada y por qué no, hasta condicionada por pate del hoy detenido.

 

Pero por si alguna duda existía, el presidente Enrique Peña Nieto le puso la cereza al pastel cuando en el acto de la toma de nota al Congreso del Trabajo, ufano dijo que las capturas de Tomás Yarrington Ruvalcaba, ex gobernador de Tamaulipas y Javier Duarte de Ochoa, ex gobernador de Veracruz, “son un mensaje firme y contundente del Estado mexicano contra la impunidad”.

 

Es decir se hace evidente la intención del gobierno federal por atribuirse el mérito de esta captura y establecerlo como un ejemplo de la lucha contra la corrupción, uno de los muchos males que laceran a nuestro país y que sumen al gobierno en el descrédito y la incompetencia

 

Exactamente ese es el punto, muchos veracruzanos y mexicanos en general intuimos que ésta gran obra teatral montada en torno al gobernador más repudiado en la historia de Veracruz, no es genuina y que tiene como trasfondo un interés político-electoral, que por lo que observamos puede surtir efectos contrarios a lo deseado.

 

Y es que de acuerdo a un estudio realizado por Consulta Mitofsky, a principios de este año, a consecuencia del gasolinazo, la inseguridad, crisis, pobreza y corrupción, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto obtuvo los niveles de popularidad más bajos en la historia del país con apenas el 17% de aceptación y un 77 por ciento de rechazo.

 

El próximo 4 de junio habrá elecciones en cuatro estados: Coahuila, Estado de México, Nayarit y Veracruz. Están en diputa tres gubernaturas, 270 alcaldías, 197 regidores y 55 diputaciones locales. Por consiguiente es imperativo, necesario y hasta urgente cambiar la percepción de los mexicanos con respecto al PRI-Gobierno y evitar hasta donde sea posible el voto de castigo y, por su puesto, una estrepitosa derrota en la urnas, que allane el camino para Morena o el PAN rumbo a las elecciones presidenciales del 2018.

 

La captura de Tomás Yarrington, Javier Duarte y la “cacería” de César Duarte, aunque son del PRI, para los super asesores de la Presidencia, su caída un daño colateral necesario y aunque su propósito es subir los bonos del presidente y limpiar los estigmas de corrupción, tolerancia y complicidad que tiene el PRI, la verdad es que al menos en Veracruz esta acción favorece a la coalición PAN-PRD y particularmente a los Yunes-Márquez. Al tiempo.

 

Sagaz, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares dijo el domingo en una conferencia de prensa que él había presentado varias denuncias contra Javier Duarte de Ochoa, que había prometido su encarcelamiento y que ya había cumplido su palabra.

 

La respuesta del gobierno federal fue casi inmediata y a través de la Procuraduría General de la República se precisó que la detención del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, no fue gracias al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares como él lo expuso en su conferencia de prensa, sino gracias a las denuncias que interpuso la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Guardadas todas las proporciones, en el rastro los carniceros se disputan al cerdo.

 

Era un hecho innegable que Duarte se paseaba campantemente entre Chiapas, Guatemala y Belice, yo mismo advertí que lo habían visto en Chiapas, en la frontera con el vecino país centroamericano. Lo confirmó ayer el periodista Carlos Loret de Mola al dar a conocer, en un amplio reportaje, que duarte se movía en ese triángulo, información que le fue filtrada por el gobierno mexicano, eso es más que evidente.

 

A través de los medios observamos a un Javier Duarte en momentos hasta sonriente, rozagante frente a sus captores. Un hombre consciente de que el escarnio público al que está siendo sometido es un alto precio que está dispuesto a pagar mientras respeten a su familia. Además él sabía que tan solo le habían aplicado la ley de la ventaja pero tarde que temprano su destino lo alcanzaría, no podía luchar solo contra el sistema.

 

Ayer hice un breve ejercicio por el centro de Xalapa entre personas, hombres y mujeres de diferentes niveles económicos, educativos y sociales. Les pregunté qué pensaban de la captura de Javier Duarte y de 20, solo cuatro cree que la captura fue genuina, los 16 restantes aseguraron que se trata de un distractor frente a la situación económica, social y electoral de México, que fue premeditada y realizada en el momento político en que más le beneficia a los gobiernos, refiriéndose al federal y al estatal.

 

Javier Duarte de Ochoa puede ser todo, menos tonto, es un hombre listo, pero sería un estúpido si a caso no hubiera negociado indulto para su esposa, hermanos, cuñados, suegros y demás implicados en el saqueo a Veracruz a través de empresas fantasma. No hay que perder de vista que un gobernador posee información privilegiada, reservada, comprometedora, que de ser revelada puede cimbrar a México, pero que en sus circunstancias es oro molido capaz de comprar conciencias y si a eso le agregamos que el ex gobernador postulado por el PRI pudiera tener en algún lugar muchos millones guardados, en un país podrido por la corrupción, entonces puede comprar cualquier cosa, hasta su propia libertad. Esos son precisamente los pactos subrepticios e inconfesables que se pueden, insisto, se pueden, cocinar al amparo del pinche poder.

 

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