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viernes, 7 de junio de 2019

AMLO debe ir borrando la palabra “honesto” de su vocabulario


Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Este jueves en la conferencia mañanera, el presidente López Obrador supo (por si acaso lo ignoraba) de labios de un reportero veracruzano, que el subsecretario de Finanzas Eleazar Guerrero Pérez, no sólo es primo de Cuitláhuac García, sino que tiene a su hija Nitzia Araceli Guerrero Barrera, como directora de Atención a la Población Vulnerable en el DIF estatal y a su otro hijo, Eleazar Guerrero Barrera, como director de Vinculación Ciudadana de la Secretaría de Seguridad Pública.
El reportero agregó que Nitzia Araceli ha sido señalada por un presunto fraude con los desayunos infantiles y Eleazar hijo, está bajo sospecha por la adquisición de 160 patrullas a precio de Mercedes Benz.
No creo que Eleazar hijo esté embarrado en esa compra, pero su papá quién sabe. Como sub secretario de Finanzas, Eleazar Guerrero Pérez tiene que ver con todos los contratos, compras y adquisiciones del gobierno estatal.
El primo del gobernador es el poder tras el trono del multimillonario presupuesto veracruzano. Es quien dice cuánto dinero va a cada dependencia y cuánto no. Es quien parte y reparte el formidable pastel y es a fin de cuentas un tipo muy poderoso.
Aunque el nepotismo ha existido desde siempre, quienes lo practican de alguna manera procuran guardar las formas, pero a los señores y señoras de Morena (al igual que al panista Miguel Ángel Yunes y sus hijos), las formas les valen gorro.
Un caso emblemático es el de la diputada Rosalinda Galindo Silva, que tiene a gran parte de su parentela en la nómina. Ah, pero es de las que se ofenden cuando les tocan el tema. “Mi familia es honorable”, contestó muy digna cuando un reportero le preguntó sobre la cauda de familiares que viven del presupuesto estatal.
Sobre lo mismo López Obrador contestó: “Estamos recomendando que no haya nepotismo, que no se le dé trabajo a familiares, que no pase lo que sucedía antes. O sea, ya no, basta de nepotismo”. Y sobre el caso en Veracruz contestó al reportero: “Pues que la autoridad competente actúe… estoy seguro que Cuitláhuac, que es un hombre honesto, íntegro, nada que ver con los gobernadores anteriores, va a tomar en cuenta su planteamiento y tiene que dar una explicación”.  
Diez y ocho horas después de la mañanera Cuitláhuac, el honesto Cuitláhuac, no había dado ninguna explicación.
Y a todo esto ¿es delito el nepotismo? No, ni en Veracruz ni en el resto del país existe una ley que lo castigue.
En noviembre del año anterior el diputado federal de Morena, Irineo Molina, presentó una iniciativa para sancionarlo que sigue durmiendo placenteramente en algún sótano del Congreso.
Que Andrés Manuel abomine esa práctica y la raza de bronce la repudie, es comprensible y se aplaude. Pero que como candidato Cuitláhuac reprobara con fiereza el nepotismo, prometiera combatirlo, y lo acepte sin recato como gobernador, es una sinvergüenzada.
Si en su próxima gira por Veracruz el presidente desea evitarse una rechifla y algo más, deberá omitir de su vocabulario la palabra “honesto” que le endilga a su pupilo. Porque al permitir el nepotismo Cuitláhuac es deshonesto y lo que es peor; es un hombre falto de palabra.  

Aclaración:
En efecto, el chile no es un tubérculo; la palabra la escribí con toda la jiribilla del mundo. De todas maneras gracias a quienes me hicieron la observación.




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